En ningún anuncio de alquiler de piso aparecerá una condición como esta. Sería inconstitucional y suceptible que ser demandado y multado. Pero este mensaje es tácito y salta a la hora de “seleccionar” a un inquilino. Racismo y prejuicios hay, y muy arraigados, en el sector inmobiliario. Hace unos días se viralizaba a través de twitter la historia de Saab, un joven que se veía expulsado del piso que acababa de alquilar por ser marroquí, según ha contado a Crónica Libre. Otros colectivos atestiguan que los prejuicios se arman rápido si el aspirante a arrendatario es de etnia gitana o tiene problemas de salud mental.