Los apologetas del islam se explayan citando algunas facetas que se podrían considerar tremendamente humanas cuando Mohamed tomaba decisiones sobre situaciones que ocurrían en su entorno. Como su fama aumentó tanto, algunas personas acudían a él para que les aconsejase sobre cuestiones del día a día. La creciente aceptación es lo que ensalzan, pero algunos no son rigurosos cuando afirman que, por ejemplo, Mahoma jamás ordenó responder a la burla con burla. Así lo hace Alejandra Martins citando en un artículo de BBC Mundo del 14 de enero de 2015 a Naima El Akil de la Asociación de Chicas Musulmanas. 

Esta serie comienza su andadura haciendo una escueta presentación de las fuentes del islam y una brevísima biografía de Mohamed, el profeta según cuenta el relato islámico. Las fuentes del islam son el Corán (libro sagrado, revelación directa de Alá), los hadices (dichos atribuidos a Mohamed) y la tafsir (exégesis o comentarios y explicaciones de las azoras). De las dos primeras y de la biografía de Mohamed dimana la sharia o ley islámica.

La tercera fuente del islam es la tafsir o exégesis del Corán. La exégesis es una disciplina académica que no todo el mundo puede practicar porque requiere un conocimiento profundo de la lengua árabe además del Corán y de los hadices. No es del todo comparable a la teología judeocristiana que aborda cuestiones sobre la naturaleza de Dios, porque el tafsir también abarca cuestiones lingüísticas que permiten descifrar pasajes oscuros del corán.