Hemos leído con atención su currículum.

Su perfil se ajusta a las condiciones y relevancia de la responsabilidad que exigimos.

Dada la excelencia y prestigio de nuestra empresa, hemos tenido a bien comprobar exhaustivamente cada uno de sus títulos universitarios, masters y cursos de especialización tanto en universidades españolas como los habidos por usted en Yale y en la John Hopkins, especialmente apreciada, esta última, por nuestro equipo directivo. Hemos incluso solicitado la valoración de sus condiciones a tales centros y profesorado con resultados satisfactorios.

He llegado a una edad en que administrativamente se me considera poco menos que inmortal.

Lo sé, nuestro padre Adán vivió 930 años quizás porque, al fin y al cabo, la manzana no le sentó nada mal; Matusalén aguantó hasta los 969; nuestro segundo padre, Noé, ocupado en repoblar de  nuevo la tierra tras el desastre divino del Diluvio, alcanzó los 950; con esto ya bastante concurrido, Abrahán nos abandonó a los 175. En fin, no estuvo mal todo aquello, incluso hoy en día nos resulta impresionant