El bullying no es una cosa de niños, quita 200.000 vidas al año

Foto: Roque de Sá/Agência Senado

El caso de Izan, un niño de 11 años que recibía un desgarrador “regalo” de cumpleaños, ha sido uno de los casos más mediáticos de los últimos meses, que nuevamente ha puesto de manifiesto que nos encontramos ante una de las más graves e ignoradas lacras de nuestra sociedad, el bullying. Hoy es noticia Saray, una niña de 10 años, que se lanzó al vacío, el segundo día de clase, harta de los insultos racistas y vejaciones que presuntamente le proferían en su colegio.

Por Carlota LLinares

Me llamo Carlota, soy ingeniera y artista de profesión, y además voluntaria y activista en la lucha contra el bullying. Desde hace 6 años formo parte de AMACAE, la Asociación Madrileña Contra El Acoso Escolar, en la que ayudamos a niños y adolescentes que pasan por ello, así como a sus familias. También impartimos charlas y talleres de formación y prevención del acoso. Aunque cada vez son más los medios de comunicación que se hacen eco de esta lacra, casos como el de Izan son lamentablemente, nuestro pan de cada día.

Siete de cada diez niños sufren a diario algún tipo de acoso

Según datos del Primer Informe Mundial del Bullying, en el que se ha analizado la situación de menores españoles en el periodo de enero de 2020 a septiembre de 2021, se llega a una estadística demoledora: Siete de cada diez niños sufren a diario algún tipo de acoso o ciberacoso en España, contabilizándose en dicho periodo un total de 11.229 casos graves notificados. Esta cifra nos hace ocupar actualmente el 7º puesto en el Top Mundial y ser cabezas de serie en el ranking europeo. ¡Mejor que en Eurovisión! Y me aventuro a decir, por los datos que manejamos en AMACAE que muy probablemente, el número de casos reales oscile en torno al doble o al triple, y vaya en los próximos años, en tendencia ascendente si no ponemos medidas. Siento si alguien le incomodan estas líneas. Mejor dicho, no lo siento, porque estoy harta y dolida de oír que el acoso escolar son “cosas de niños”.

Carlota Llinares sufrió bullying y ahora es activista

El acoso escolar se cobra alrededor de 200.000 vidas al año

Según la OMS, el acoso escolar o bullying (en todas sus formas) se cobra alrededor de 200.000 vidas al año entre jóvenes de entre 14 y 28 años, constituyendo la primera causa de suicidio adolescente (sí, suicidio, palabra que a muchos les sigue resultando tabú). Y yo me pregunto ¿qué clase de juego acaba con la vida de un niño o adolescente? ¿Cuándo vamos a empezar a hacer algo en serio? ¿Cuándo la cifra se doble, o cuando lleguemos al millón? ¿Cuántas madres y padres más tienen que despedir a sus hijos para que actuemos? Duele mucho ver la pasividad y falta de empatía de la sociedad, o al menos de una parte significativa de la misma. La actitud de muchos compañeros de clase que, aun sabiéndolo, ya sea por falta de valentía u otras causas callan, o directamente se posicionan del lado del opresor.

Inacción de los centros educativos

La inacción de muchos centros educativos, que no solo niegan una y otra vez los casos de acoso que ocurren entre sus paredes, sino que, de manera surrealista depositan la culpa sobre la víctima. La falta de educación en valores que algunos alumnos parecen recibir en sus casas. La ineficacia y falta de contundencia de las leyes y la justicia, que parecen proteger y ayudar más a los agresores que a las víctimas. Todos estos factores hacen que tanto la víctima como su familia sientan indefensión total, así como estigmatización, desesperación e impotencia.

“Hace ya más de 15 años que yo misma lo viví en mi piel, y es muy doloroso ver que tanto tiempo después las cosas sigan igual, o incluso peor”.

Carlota Llinares

Hemos atendido cientos y cientos de casos en estos años. Madres y padres que nos relatan su día a día en la lucha contra el acoso que sufren sus hijos, relatos en los que tristemente se repiten una y otra vez, situaciones y sentimientos comunes. Niños y niñas con somatizaciones, dolores y lesiones físicas varias, pensamientos e ideaciones autolíticas, cuadros de depresión y ansiedad. Niños y niñas tristes, totalmente desesperanzados, que no tienen ganas de ir al colegio, ni de jugar, que se sienten en muchos casos culpables de lo que les está pasando o normalizan lo que les ocurre y que además lo sufren en soledad y silencio. Y lo que es más triste, niños y niñas, algunos de ellos con apenas 9 ó 10 años, sin ilusión ante la vida, y que encuentran como única salida a su situación, acabar con su sufrimiento de la peor manera posible, como el caso de Saray. Esperemos que salga adelante y que la sociedad aprenda algo.


No hay derecho a que nadie, y menos un niño o adolescente tenga que sufrir, día sí día también una injusticia que no merece, cuando de lo único que debería preocuparse es de aprender, construir su futuro y divertirse junto a sus compañeros y amigos. No hay derecho a que además tenga que lidiar con la pasividad, la incomprensión, la soledad y el mirar para otro lado de los demás. No puede ser que el único recurso que encuentren sea arrojarse desde una ventana. Y tampoco puede ser que a nosotros como sociedad tenga que tocarnos de cerca, para comprender que es esto es algo urgente que debemos abordar cuanto antes.


Muchas veces oigo que a todos los que pasamos o hemos pasado por esto, nos consideran los “guerreros del bullying”. No sé si esto nos convierte en guerreros. Lo que sí sé es que nadie nos preguntó si queríamos serlo. Lo único que hicimos fue sacar fuerza de donde pudimos, para enfrentarnos al mal que nos hacían y que en ningún momento merecimos. Algunos salimos de ello, otros tristemente ya no pudieron más. Ahora que lo pienso, tal vez el pasar por esto sí que nos convierte, de alguna manera en guerreros.