“Empecé a apostar a los 16 años y ahora sufro ludopatía”

Sergio Guirao

La ludopatía en menores es una auténtica lacra de nuestra sociedad.  España es el país europeo con más casos de jóvenes adictos al juego. Crónica Libre ha hablado con Sergio Guirao, un joven ludópata, que ya con 16 años se colaba en casas de apuestas.

“Hola, tengo 22 años y sufro una enfermedad llamada ludopatía. Hace años empecé a apostar de risas y he acabado arruinándome varias veces, jugando dinero que no debía y perdiendo cerca de 5 cifras en este tiempo, además de fallar a gente que no se lo merecía”. Con esta publicación en Twitter, Sergio Guirao, hacía pública su enfermedad y reabría en la red, el debate del juego y los menores.

La proliferación de locales de apuestas en los barrios y las apuestas por internet son ahora los principales reclamos para esos adolescentes. En 2021, el 20,1% de los estudiantes de 14 a 18 años apostó dinero, tanto de forma online como presencial. La ley prohíbe a los menores entrar en los locales de apuestas, por lo que es complicado obtener estadísticas fiables. Pero a pesar de ello, no fue un problema para Sergio y sus amigos. “Como éramos altos, pasábamos sin problema. Aprovechábamos el despiste del personal, hacíamos una apuesta, de estas de un euro, normalmente deportiva, solo por la emoción de que pudieras multiplicar ese euro por 30. Nunca pensé que eso pudiera suponer un problema”. Para Sergio era un juego muy emocionante, que solo le hacia perder un euro a la semana, así que  no vio peligro alguno.

España lidera el ranking de menores ludópatas

En el rango de edad, de los 15 a los 22 años, los españoles ludópatas superan a todos nuestros vecinos europeos. Según el Informe sobre Adicciones comportamentales 2021, publicado por el Ministerio de Sanidad, se observa que, no sólo ha aumentado la prevalencia de juego con dinero online, sino también la frecuencia con la que se juega.

Con el tiempo Sergio fue aumentando el dinero apostado. “Creo que el problema se hizo más grande cuando cobré mi primer sueldo. Pensaba que si perdía, era dinero que no necesitaba, y que si me tenía que quedar sin caprichos, tampoco pasaba nada, no tenía grandes gastos. Investigué un poco por internet y encontré a personas que se dedicaban a pronosticar apuestas y que vendían sus vaticinios a clientes bajo la promesa de elevar las ganancias. Así que decidí apostar algo más, en opciones más factibles. Iba apartando de mi sueldo el dinero justo para mis gastos mínimos. El resto iba al juego“.

“”me vi con 20 euros para alimentarme todo el mes

Los problemas empezaron “cuando me independicé y empecé a asumir el alquiler y de repente un día me vi con 20 euros para alimentarme todo el mes, tuve que vender mi consola para poder comer. Me daba vergüenza pedir ayuda y no veía que tuviera un problema, pero ahora me doy cuenta que he ido haciendo daño a la gente que más me quería, como es mi familia o mi ex pareja”.

Empezó a tocar fondo este enero, “me jugué el dinero que guardaba para regalarle un viaje a Italia a mi pareja y lo perdí todo. Empecé a tener ataques de ansiedad. LLegué a pedir a mi novia que me ayudara, que me controlara el móvil y me vigilara. Pero al final, mi relación se rompió hace unos meses y volví a entrar en el bucle, descontrolándome”.

Casa de apuestas en Vicálvaro. Foto: Keops28, Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0

Este verano Sergio consiguió juntar 1000 euros, y comenzó a apostar sin control. “En 40 horas perdí 600 euros. En ese momento tuve un momento de lucidez y decidí contarle a mi familia lo que estaba pasando. Fue muy duro y vergonzoso confesar que llevaba años apostando. Hoy sé que no puedo superarlo sin el apoyo de mi familia y de ayuda profesional. Y de hecho, en cuanto me estabilice, iré a una asociación y a un psicólogo especialista. Es todo muy reciente, aunque estoy muy concienciado. Además he perdido cerca de 10.000 euros en el juego en tres años“.

Cuando Sergio ha confesado se ha sentido liberado. “Decidí hacerlo público y lo colgué en mi Twitter. Está siendo una locura, he recibido cientos de mensajes de apoyo y otros de chicos que me piden ayuda. Me he dado cuenta de lo importante que es darle visibilidad a este problema. He visto que no soy el único que sufre esta enfermedad y que no estoy solo”.