Influencers de la salud mental

Psicólogos usan Instagram y Twitter para ayudar y romper estigmas frente a la depresión, la ansiedad o hablar abiertamente de suicidio. No les mueve un afán comercial, las tres cuentas con las que ha contactado Crónica Libre –todas lideradas por profesionales titulados–, conciben su labor como un servicio a la sociedad. Miles de seguidores avalan la utilidad de sus cuentas a las que llegan centenares de consultas a diario. Una comunidad con un vínculo sólido y una vocación de ayuda.

Cuando dejan la consulta empiezan su labor de “influencers” en materia de Psicología. Tienen miles de seguidores y el afán de utilizar las redes sociales para divulgar y procurar unos primeros auxilios mentales. En una red como Twitter, en la que tanto abundan mensajes de odio, la bronca subida de tono y los haters campan a sus anchas enmascarados en el anonimato, choca encontrar una cuenta como la de @Tancerca. Su perfil habla de calma, buenas maneras, sonrisas sinceras, amabilidad y dulzura. Al otro lado de este alias hay una psicóloga andaluza, que prefiere escribir tras pseudónimo para mantener su libertad a la hora de escribir y responder. Y, también, la de sus seguidores. Solo sus alumnos saben quién se oculta tras el alias, utiliza Twitter como herramienta didáctica en la facultad de Psicología.

Tiene más de 23.000 seguidores y sigue a 21.400. Equilibrio que da idea de que esta profesional tiende vínculos de ida y vuelta y mantiene su cuenta abierta. Fuera de las redes tiene su consulta, una empresa de selección de directivos y da clases en la universidad, así que no necesita dar a su cuenta un perfil ni comercial ni publicitario “Nunca me lucraría de esto”, afirma tajante.

“Lo que pretendo a través de este perfil –añade– es hablar de salud mental sin tapujos, orientar a personas y sus allegados, que no saben dónde acudir ni qué decir”, explica. Su alias es una declaración de intenciones, estar próxima: “Es lo que me dicen siempre, que soy muy cercana”.

La vida no es bonita

Aprovecha entre clase y clase para tuitear, responder mensajes directos. Escribe de corrido, sin ensayar ni borrar y eso se nota. “Improviso y es mejor que cuando me lo preparo. Valoro la inmediatez y eso se transmite”, asegura. Empezó hace menos de un año, por intuición y sin tener ni idea de cómo iba lo de tuitear. Su tono directo, llano y su dedicación (responde a directamente y tan pronto como puede) se palpan. “Llegué por casualidad. No me gustaron las contestaciones encorsetadas que leía, veía demasiado corporativismo, psicólogos que parecían hablar solo para colegas. No podía entender que ante un intento de suicidio se contestaba ‘la vida es muy bonita, aprovéchala”. Y eso, en opinión de esta psicóloga, no ayuda en absoluto a alguien que contempla la muerte como única salida a su sufrimiento.

@Tancerca, ante una persona desesperada, que le escribe que no aguanta más, le responde que sí, que la vida es dura. “Efectivamente, la vida no tiene sentido. No es bonita. Morir, vamos a morir todos. Tú ya has aprendido a morirte, ahora aprende a vivir”, esto es lo que le contestó al primer paciente on line que le llegó tras un intento de suicidio.

“Una chica me mandó un dibujo de la reja del centro en el que está internada y me dijo cómo la había ayudado. Solo por eso ya tiene sentido para mí estar aquí, dando un extra de azúcar”, declara.

Trabaja con cada tuit por normalizar el sufrimiento, “ya está bien de tanta autoayuda y de decir que ‘tú puedes’… Te tienes que comunicar en el mismo tono de quien está buscando ayuda”. Su cuenta trata de ser una carta de navegación para saber qué hacer, a dónde acudir ante una depresión, ansiedad, estrés… “En once meses algo habré hecho”, confía.

Entre sus seguidores tiene muchos psicólogos, médicos de urgencia y hasta algunos profesores de la carrera. Admiran su valentía y empeño por arrojar luz sobre salud mental. “Siempre ha sido tabú hablar y afrontar trastornos psicológicos. La familia ocultaba a quienes lo tenían y eso tiene que cambiar”.

Critica la falta de recursos que hay en la atención primaria, cómo médicos de familia se echan a la espalda pacientes con trastornos mentales sin tener una preparación porque la sanidad pública tiene pocos especialistas y largas demoras. “Se considera un lujo, un extra, y si no tienes resuelta tu salud mental, se puede sobrevivir pero no vivir”, declara @Tancerca. Es consciente del poder y responsabilidad que asume desde su cuenta y confía en que a quienes le leen les sirva, eso es la recompensa que le alienta tuit a tuit, hilo a hilo.

Tono directo y empatía

Psicosaludtenerife tiene 404.000 seguidores en Instagram y, según la información de esta red, “normalmente responde en un día”. Ahí es nada. Tras esta cuenta están un matrimonio de psicólogos canarios, Sergio García Morilla y Tais Pérez Domínguez. Sus post los redactan y cuelgan ellos mismos, sin community manager de por medio, rigurosamente cada noche después de su trabajo. “Repasamos lo que hemos visto en consulta ese día y escribimos sobre ello”, explica Sergio.

El psicólogo Sergio García Morilla uno psicólogos responsable de Psicosaludtenerife.

Veían que otros perfiles eran fríos, con un estilo clínico y le dieron un giro. Intentan escribir desde el punto de vista de la persona con la que trabajan a diario, cómo ve su situación y cómo le gustaría que le comprendieran. “Sobre todo, tratamos de romper el estigma que hay en torno a la salud mental –afirman–. Escribimos poniéndonos en el lugar de la persona que tiene ansiedad, un trastorno obsesivo compulsivo … Y pensando qué nos gustaría leer y en qué tono si estuviéramos en esa situación”, admiten.

Frente a una internet lo soporta todo, ellos respaldan su actividad en IG con una máxima “los tabúes arraigan por desconocimiento”, así que ellos le echan información para combatirlos. Las redes son un gran canal para romper con el silencio que anega los trastorno psicológicos y la incomprensión que sufren quienes los padecen.

“Ahora está cambiando, la salud mental está de moda y hay que aprovecharlo. Hay chavales que hablan abiertamente de un ataque de pánico o de sus emociones. En una generación conseguiremos quitar el estigma. Reconocerlo no te hace más débil ni más improductivo. Todos tenemos emociones y podemos tener problemas psicológicos”, explica Sergio García Morilla.

El desconocimiento sobre cómo dirigirte a una persona con un trastorno mental es enorme en la sociedad y la desorientación ante un diagnóstico es casi total. “La frase ‘no estés triste’ ha calmado a cero personas. Parece que la persona ha elegido estar deprimido, ansioso… La culpabilidad está dentro del estigma y provoca una doble victimización”, aclaran.

En su cuentan hablan en femenino porque se refieren a personas, pero también les viene bien porque entre sus seguidores predominan las mujeres. Aunque no es lo único que pretenden, reconocen que a través de su perfil en Instagram les llegan pacientes a su consulta. También les da cierta notoriedad. Pero más que comercial, su verdadero afán es divulgativo y se sienten satisfechos con el feedback de su comunidad. “Lo entendemos más como servicio. Cuando te llega un mensaje de ‘por fin alguien me entiende’, eso nos encanta y también cuando la comunidad reacciona espontáneamente y se apoya, ahí no nos gusta intervenir”, afirman.

Tais Pérez, la otra psicóloga que completa el equipo de PsicosaludTenerife.

Primeros auxilios en pandemia

Uno de los seguidores de Psicosaludtenerife es psico.solb. Detrás de este perfil responde Sol Buscio. Desde Argentina, esta joven psicóloga, tiene 27 años, organiza la Red de profesionales voluntarios por el mundo, iniciativa que puso en marcha durante la pandemia para apoyar psicológicamente durante el confinamiento. Tiene 422.000 seguidores y casi 700 publicaciones que son como aspirinas, una vez contra la ansiedad, otras para dar aliento. O en palabras de su creadora, “unos primeros auxilios psicológicos” que surgieron frente a la pandemia.

Sol Buscio atiende a su comunidad internacional desde Argentina.

La poca experiencia, que reconoce esta profesional, se suple con su inquietud, curiosidad y dedicación, tanta que tuvo que aprender a gestionar la relación con su móvil, recuerda con cierto humor, para racionar sus horas de enganche.

Cuando llegó el confinamiento por el Covid y percibió en su entorno el desquicia que traía consigo, no dudó en reaccionar. Creó su perfil en Instagram y, rápidamente, comenzó a recibir consultas. “Infinidad de personas me solicitaban ayuda y por ello me vi en la necesidad de sumar más gente al equipo, porque yo no daba abasto”. Llegaron a ser un centenar de profesionales de la salud mental (psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos, orientadores familiares, médicos y más) que participaban desinteresadamente durante ese período excepcional.

Cuidado de quién te nutres

Sol Buscio, continuó con su cuenta porque, reconoce, que las redes sociales son excelente herramienta para abordar y divulgar sobre salud mental pero no duda en advertir de los peligros que entrañan. “A mis seguidores les digo que tengan mucho cuidado con lo que leen y que no tiendan a generalizar, porque mas allá de sentirse identificado, cada persona es un mundo y muchas veces puede llegar a ser una herramienta que puede jugar en contra. Hay que mirar bien qué leen a quién siguen y de qué se nutren”, recalca Sol Buscio

Entre cuentas como estas tres, y otras muchas más que lo hacen de forma seria y desinteresada, se va tejiendo tapiz que da voz y escucha a personas que buscan información, ayuda o comprensión frente al estigma que, todavía, rodea a la salud mental. Y lo hacen en las omnipresentes redes, que además de para trajinar con odios y críticas, sirven para llamar a las cosas por su nombre y romper dañinos silencios. Algo está cambiando y las redes juegan su papel.