Las fuentes del islam: corán y hadices

Esta serie comienza su andadura haciendo una escueta presentación de las fuentes del islam y una brevísima biografía de Mohamed, el profeta según cuenta el relato islámico. Las fuentes del islam son el Corán (libro sagrado, revelación directa de Alá), los hadices (dichos atribuidos a Mohamed) y la tafsir (exégesis o comentarios y explicaciones de las azoras). De las dos primeras y de la biografía de Mohamed dimana la sharia o ley islámica.

Por Catalina Erauso

Muy al contrario de lo que se cree, la palabra islam no significa paz sino sumisión. Esta cuestión se abordará con más detenimiento en uno de los artículos de esta serie. El islam se presenta a sí mismo como “din”. Fred M. Donner pone como ejemplo la azora 3:19 inna d-dīnʿinda llāh al-islām que se traduce a menudo como „Wahrlich, die Religion [dīn] bei Gott ist der Islam.“, En verdad la religión de Dios es el islam. Bahige Mulla Huech lo traduce como “El Islam (la obediencia y resignación a la voluntad de Dios) es la única doctrina admisible ante Dios.“ Y añade en la nota 20 a pie de páginaIslam es entrega, sumisión y seguimiento a Dios.“

En cuanto al significado de la palabra din Fred M. Donner (en el libro editado Die Koranhermeneutik von Günter Lüling de 2019, páginas 127ss.) afirma que 

Libro editado Die Koranhermeneutik von Günter Lüling de 2019, páginas 127ss.) 

“El significado árabe básico de dīn parece ser “costumbre” o “conducta habitual”, y por lo tanto también “servicio” y “obediencia”. Pero hay dos connotaciones, dos homónimos, cada uno derivado de un idioma extranjero diferente: por un lado, dīn puede significar “ley, estatuto, juicio”, etc., derivado de Dīn arameo y semítico común. Por ejemplo, cuando el Corán habla de yawm ad-dīn, “Día del Juicio”, es decir, del Día del Juicio Final, la palabra dīn ha de ser entendida en este sentido. Por otro lado, dīn también puede provenir del persa medio dēn, que significa “religión”.” 

La palabra din aparece unas 90 veces en el Corán. En 50 ocasiones significa, uso o costumbreobediencia, que es su significado en árabe. En otros 30-35 casos significa leysentencia, que es su significado en arameo (Donner, 2019:136ss.). Donner afirma que la palabra din puede significar religión en tres casos. Recordemos que ese significado es un préstamo del persa. En contraposición, la palabra creencia o fe aparece más de 1000 veces en el Corán.

En vista de esto, Donner afirma que esos tres casos pueden ser añadidos posteriores que podrían haberse dado en la época del gobernante Abd al-Malik (685–705). De hecho, las fuentes documentales históricas en árabe, siriaco antiguo, persa medio, griego y copto del siglo VII no se refieren a la nueva comunidad como musulmanes. A los invasores los llaman ṭayyāyē nómadas, mhaggrāyē (del árabe muhājirūn) tal vez colonizadores o soldados, sarakēnoi, árabes, etc.(Donner 2019:138). Estos términos no dejan lugar a duda de que lo que aconteció en esos tiempos no era la divulgación de una nueva religión sino que hubo tropas invadiendo territorios.

Parece ser que el significado de religión es un significado prestado muy posterior al nacimiento del islam en el siglo VII. Algunos eruditos de origen persa lo emplean en los títulos de sus libros como es el caso de Ihya Ulum al-din del imam Abu Al Ghazzali traducido como el renacimiento de las ciencias de la religión. El islam es, más bien, una ideología política que urde un relato de supremacismo y dominación del que se han servido los gobernantes islámicos a lo largo de toda la historia del islam para crear imperios.

El corán

La palabra Corán significa recitación. Según el relato islámico, el Corán es la palabra de Alá (único dios) que le fue revelada a Mohamed a partir de los años 610 en Meca (hoy Arabia Saudí) por vez primera cuando Mohamed tenía unos 40 años. Siguió recibiendo revelaciones hasta su muerte 23 años después. El ángel Gabriel se le presentó a Mohamed y empezó a recitarle la palabra de Alá que este, en algún momento, empezó a recitársela a su entorno. Su entorno empezó a recitarla de forma oral y a memorizarla. Ahora bien, Mohamed tuvo apenas unos pocos seguidores hasta el año 623, año en que emigró a Medina. Y este dato es importante.

En un principio y hasta el año 652, el Corán fue transmitido de forma oral. En total, son 4 décadas de transmisión oral. El Corán, tal y como se conoce hoy, se compone de 114 azoras o capítulos con un número de versículos desigual por azora. Algunas azoras abarcan en torno a 300 versículos o ayas y otras, por el contrario, constan de menos de diez versículos. El orden de los capítulos no es el orden de revelación.

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Tuvieron que pasar siglos hasta que se pudo consensuar el orden que se conoce a día de hoy, porque lo primero que hubo de hacer es determinar qué azoras eran de la etapa mecana y cuáles eran del periodo medinés. El orientalista alemán Nöldeke (1836-1930) es la autoridad más respetada en este asunto e hizo una clasificación de épocas que goza de gran aceptación en el mundo académico. Los versículos no son relatos coherentes porque se entremezclan órdenes con amenazas y relatos más o menos coherentes de una forma ecléctica. Partes del Corán en árabe están en formato de verso con todas las licencias poéticas al uso que requiere este género de texto para observar la rima y el ritmo.

Además, hay numerosos pasajes ininteligibles bien sea porque el género es el verso o porque contiene muchos vocablos prestados de otras lenguas además de errores gramaticales de bulto en su versión escrita que impiden saber quién es el que realiza una acción. Son estos pasajes oscuros los que han dado pie a intensos debates teológicos que no serían de mayor importancia, si el Corán no fuese la base de la legislación civil y penal que afecta tanto a creyentes como a los infieles.

Los hadices

Otra de las fuentes del islam son los hadices o dichos de Mohamed. A menudo son respuestas a preguntas concretas que le hacían los creyentes o sus compañeros de batalla sobre una infinidad de asuntos relacionados con la vida cotidiana. Son relatos de palabras que supuestamente pronunció Mohamed en situaciones concretas y son imprescindibles para reconstruir la biografía de Mohamed o la sunnah. De ahí, el término sunita, la secta mayoritaria entre las más de 80 sectas islámicas. También los hadices fueron memorizados y transmitidos de forma oral durante más de dos siglos.

La primera compilación de hadices considerados auténticos la realiza Muḥammad ibn Ismāʿīl al-Bujari (810-870), más conocido como Sahih Al Bujari. Sahih significa en árabe “auténtico”. Al-Bujari nació en Bujara y murió en Samarkand en el año 870, 250 años después de Mohamed en lo que hoy es Uzbequistán. No puede decir a ciencia cierta si su lengua materna era algún precursor del uzbeco, una lengua túrquica oriental o altaica en la que el ruso y el persa han influido por el contacto secular con estas lenguas, pero se sabe que hablaba persa en su día a día, una lengua indogermánica oriental.

De lo que sí se tiene constancia es de que su madre lo inscribió a temprana edad en una escuela para que pudiese aprender el árabe para poder recitar el Corán debido a que nació en una familia acomodada de comerciantes de origen persa. Su bisabuelo profesaba la fe zoroastria. El relato islámico dice que perdió la vista de joven, pero debido a la fortísima fe que profesaba su madre la recuperó milagrosamente. De otros imames que recogieron hadices antes que él se hablará en un artículo a venir.

La misma fuente afirma que recibió 600.000 hadices que recopiló, estudió, evaluó y clasificó durante los 16 años que estuvo de viaje por Arabia descartando todos menos unos 7.275 (hay unos 2000 hadices repetidos) que él consideró auténticos –sahih-. Nótese que tendría que haber recogido, catalogado y evaluado una media de 103 hadices al día. Al-Bujari habría viajado por Arabia visitando imames y entrevistando a creyentes que conocían hadices y pasándolos a forma escrita en algún momento. Se dice que se entrevistó con unas 1000 personas en toda su estancia en Arabia.

Al-Bujari estableció criterios para clasificar los hadices

Uno de los criterios establecidos por Bujari fue que debía existir una cadena de narración ininterrumpida entre la fecha en la que Mohamed pronunció las palabras que se le atribuían y el día en el que se las entregaron a Al-Bujari. Además, Bujari estableció el criterio de la identidad de la narración para ser etiquetado como como sahih o auténtico el relato atribuido a Mohamed. Se desconoce si ya desde el principio tenía claros esos criterios o fue una idea que desarrolló a lo largo de los años de viaje en Arabia. Si desechó casi la totalidad de los hadices, quiere decir que en 250 años de memorización de los mismos se colaron muchas imprecisiones y fabulaciones respecto a las palabras que en su día había pronunciado Mohamed.

Se desconoce el impacto del nivel de conocimiento del árabe en todas las decisiones que tomó. Pero, Al-Bujari no fue el único experto en hadices, sino que en la misma época otros eruditos también se dedicaron a la disciplina del hadiz como son Sahih Muslim (820-875, Nishapur-Irán), Abu Dawud (817-888, Sigistan-Basra-(Afganistán-Iraq), Al-Nisai, Al-Tirmidhi (825-892, Uzbequistán), Ibn-Maja (824-887, Irán), Usul Al-Kafi. Algunos de ellos fueron sus alumnos. Aishe, la niña esposa de Mohamed, fue una de las personas que más hadices recordaba de Mohamed, con quien estuvo casada desde que tenía 6 años hasta la muerte del profeta en 632. Se le atribuyen más de 2000 hadices.

Es revelador que los que se dedicaron a la disciplina del hadiz nacieron y vivieron en regiones que ahora pertenecen a Uzbequistán, Iraq e Irán y están a más de 4000 kilómetros de Meca y Medina. Casi con toda seguridad el árabe no fue la lengua materna de alguno de ellos y tuvieron que aprenderlo como lengua segunda con todas las dificultades que eso conlleva a la hora de analizar fuentes orales o escritas en una lengua que no es la materna. Incluso el primer biógrafo de Mohamed, Ibn Ishaq (704 Medina-767 Bagdad) recogió hadices antes que Al-Bujari, pero fue acusado en algún momento de haber recopilado hadices inventados. Los que argumentan de esta forma olvidan que no es posible articular la biografía de Mohamed sin los hadices, al no existir fuentes escritas de la época que informasen sobre su vida. Algo parecido ocurrió con el imam Malik.

Los hadices permiten reconstruir la vida de Mohamed y las condiciones sociales reinantes en esa etapa histórica. Según el relato islámico recogido en los hadices, judíos, cristianos y politeístas vivían en la Meca que vio crecer a Mohamed. Estuvo casado con Khadija, una adinerada comerciante judía bastante mayor que él y muy influyente en la sociedad mecana. Mohamed llegó a creer que estaba poseído por el demonio cuando iba a meditar a la cueva de Hira en Meca y oía voces. Su entorno reaccionaba con rechazo ante estos relatos de un hombre ya maduro.

Fue precisamente su esposa quien consideró que esas voces que oía Mohamed eran revelaciones divinas, tal vez, porque el retorno del mesías estaba en el imaginario colectivo de la Meca de la época al estar habitada por judíos y cristianos. Es a partir de ese momento que se empieza a forjar el relato de las revelaciones divinas además del carácter profético de Mohamed. Mohamed desvela a familiares y amigos y, mucho después, a sus seguidores aquello que presuntamente Dios le revela. Debido a su supuesto carácter profético, algunos de sus oyentes empiezan a memorizarlas y a recitarlas a otros oyentes para que estos las memoricen y reciten. Por tanto, las revelaciones divinas son, en un principio memorizadas y transmitidas por vía oral.

En algún momento cuando había un cierto número de adeptos de Mohamed, se constató que las versiones memorizadas que corrían no eran idénticas, que los seguidores de Mohamed no las memorizaban igual. Surgió la necesidad de conservar las revelaciones de forma escrita, lo que culminaría en un primer texto del corán. El relato islámico afirma que la preservación de las revelaciones divinas es un milagro, porque los fieles primero las memorizaron tal y como las había revelado Dios a Mohamed sin ningún error, palabra por palabra y letra por letra llegando hasta nuestros días sin alteración alguna. Lo que los apologetas quizás querían decir era que se conservó sonido por sonido, porque aquellos que memorizaban las revelaciones eran todos analfabetos con muy pocas excepciones. La transmisión oral del Corán y los hadices es el talón de Aquiles del islam.

A modo de resumen: Las fuentes del islam son el corán, revelación directa de Alá a Mohamed por mediación del ángel Gabriel y los hadices, dichos y hechos atribuidos a Mohamed. Ambas fuentes del islam pasaron de una generación a la siguiente mediante transmisión oral. En tanto en cuanto el corán es la palabra de Alá, contiene mandatos y órdenes a seguir por los creyentes. Los dichos y hechos atribuidos a Mohamed son sunna -o biografía- y, por lo tanto, alcanzan rango de ley en el islam debido a que el profeta ejemplo a seguir.

No olvide consultar las fuentes para formarse su propia opinión.

Bibliografía

Fred M. Donner (2019), Dīn, Islām und Muslim im Koran. En Georges Tamer (editor), Die Koranhermeneutik von Günter Lüling. Berlin: DeGruyter. 129-140.

Colección de hadices en inglés

https://sunnah.com