Mohamed, el profeta rechazado que se convierte en regidor, I

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Catalina de Erauso

Cuando se enfrenta a los clérigos musulmanes con algunos episodios de acusada crueldad perpetrados por Mahoma, salen en su defensa arguyendo que el profeta actuaba en legítima defensa. Dado que se autoproclamó profeta, llama la atención la poca paciencia que podía tener con aquellos que le rebatían sus visiones.

Un dato crucial es la fecha de la héjira o migración a Medina en el año 622 debido a que las hostilidades iban en aumento en Meca. Mohamed se había quedado viudo de Khadija en 619, mujer con la que estuvo casado 25 años y había sido su jefa, protectora y mecenas. En el año 620 se casó con Aishe, su esposa favorita, en 623 con Ramia y, a partir de 625, con todas las demás.

Este dato es importante porque, a partir de 623 las campañas militares fueron en aumento y Mohamed sorteaba una de las mujeres para que pudiera satisfacer sus necesidades sexuales cuando él y sus seguidores estaban en el campo de batalla. De hecho, a partir de la batalla de Badr (624) la estima de Mohamed aumentó de forma exponencial porque pudo someter a los mequíes. En una entrega futura se abordará esta batalla porque la azora 8 recoge muchos detalles que forman parte de la doctrina islámica y son esenciales para entender el crecimiento exponencial de las personas que se unían al islam.

La héjira

La héjira hay que enmarcarla en el contexto del rechazo que sufría Mohamed en Meca que lo recoge en propio Corán. Alá amenazó con un castigo humillante después de la muerte (33:57) a los que enojaban a Mohamed y a sus seguidores (33:58), pero las hostilidades eran de tal envergadura que, en un momento determinado, le fueron revelados los versos 39-40 de la azora 22 a Mohamed (22:39-41). En el verso 39 de la azora 22, Alá permite el ataque a aquellos creyentes que son atacados. Alá no aboga por solucionar el conflicto por medio de la palabra.

33:56. Alá y sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Creyentes! ¡Bendecidle vosotros también y saludadle como se debe! 57. A los que molestan a Alá y a Su Enviado, Alá les ha maldecido en la vida de acá y en la otra y les ha preparado un castigo humillante. 58. Los que molestan a los creyentes y a las creyentes, sin haberlo estos merecido, son culpables de infamia y de pecado manifiesto. 

22:39 A partir de este momento, a quienes sufren agresiones bélicas les está permitida la defensa armada, aunque Dios es poderoso para otorgarles la victoria (sin necesidad de que ellos intervengan). 40. (Esta legislación ha sido aprobada porque los agredidos) fueron injustamente expulsados de sus hogares solo porque declaraban: «¡Dios es nuestro Señor!». Y si Dios no hubiera permitido que los justos mantuvieran a raya a los malvados (ni hubiera permitido al hombre defender el derecho contra los transgresores), muchas iglesias, monasterios, sinagogas y mezquitas donde se celebra frecuentemente el nombre de Dios habrían dejado de existir. Dios auxiliará a quien auxilie Su fe. 41. (Dios auxiliará) a quienes, cuando consolidamos su soberanía en el territorio de su dominio, (estimulan y siguen) observando las oraciones preceptivas, abonan la contribución fiscal, fomentan la práctica del bien y advierten contra lo ilícito. Obviamente, la última palabra está siempre en manos de Dios. 

El traductor Bahige Mulla Huech añade en la nota 48 a pie de página (página 583) de su traducción del Corán y haciendo referencia a Yūsuf ᶜAlī  “El permiso para los hombres honrados de oponerse a los hombres violentos y perversos está plenamente justificado, y más aquí, donde las pequeñas comunidades musulmanas no solo debían luchar por su existencia contra los coraixíes, sino también por la existencia de la fe en un único Dios”. Es revelador que el uso de la violencia para defender la fe solo se la otorgue el Corán a los creyentes musulmanes. Al resto de las fes o a aquellos que no creen solo les concede la opción de la sumisión al islam.

No está de más recordar que las azoras que le fueron reveladas en Meca eran cortas y más o menos poéticas con determinada cadencia y rimas pero, a juzgar por los comentarios de sus coetáneos, Mohamed no podía competir con ellos. Se mofaban de él y no le creían que fuese profeta. Se trataba de algunos relatos que guardan mucha similitud con determinados relatos bíblicos. Speyer (1931) comenta en la página 10 que “las descripciones de la naturaleza en los documentos escritos del cristianismo y judaísmo posteriores a la Biblia están entrelazados de versos de salmos y se parecen a los salmos. Cómparese la homilía de Apharaates. Mohamed puede haber escuchado además de la recitación de los salmos parte de homilías cristianas cuyo estilo puede haber imitado.” Un salmo es una “Composición o cántico de alabanza o invocación a Dios.“ según el diccionario de la Real Academia de la lengua.

El Corán revela que ese rechazo ya lo habían sufrido otros mensajeros de Alá con anterioridad (13:32). 13:32. “(¡Muḥammad!) También los enviados que te precedieron fueron objeto de burla, pero Yo, a los incrédulos, les toleré lo suficiente para sorprenderles luego con el justo castigo. ¡Y qué castigo fue!”

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La biografía de Ibn Isaq hace referencia a estos episodios y al hecho de que Alá diera permiso a Mohamed para luchar contra aquellos que se oponían a él y a sus seguidores además de vengarse de ellos. (Ibn Ishaaq, traducción de Gernot Rotter de 1999, páginas 101-102). Mohamed instigó batallas y participó en innumerables contiendas donde fueron asesinados miles de infieles. Compró y vendió esclavos, mantenía esclavas sexuales como botín de guerra y hasta asesinó con sus propias manos a hombres para quedarse con sus mujeres con el único objetivo del disfrute sexual. Fue el caso de Safiya.

Mohamed no logró muchos adeptos en Meca cuando se dedicaba a predicar sus revelaciones divinas y cambió su estrategia después de la héjira a partir del año 622 fecha tras la cual ordenó, dirigió y participó innumerables batallas contra los infieles o los que no creían en sus revelaciones divinas para hacerles creer porque se resistía. Veamos qué aconsejó a uno de sus seguidores.

Traducción de Rotter (página 173) de la biografía escrita por Ibn Ishaaq

“Como Dios ha descrito en el Corán (azora 33, 10-II), perseveraron el Profeta y sus compañeros completamente aterrorizados porque los enemigos todos juntos se volvieron contra ellos acosándolos desde arriba y abajo. Entonces vino Nucaim ibn Mascud de la tribu Ghatalan al Profeta y dijo: “Oh Mensajero de Dios, he abrazado el Islam, pero mi gente no lo sabe ¡Ahora ordéname lo que quieras!” “Tú eres un solo hombre entre nosotros”, respondió el profeta, “ve e inténtalo sembrando la discordia entre nuestros adversarios lo mejor que puedas. La guerra no es más que es engaño/fraude“.” 

Y así lo hizo Nucaim ibn Mascud. Se presentó a las tribu de Banu Quraiza, de Quraish y Galatafan y les contó a los tres grupos tres posibles escenarios distintos en la lucha contra Mohamed y los engañó a todos sembrando así enemistades entre ellos. A todos ellos les dijo: “Sabéis cuánto os aprecio y lo me separa de Mohamed. He sabido algo que creo que debo deciros para advertiros. Guardáoslo para vosotros”. Además, les contó que los judíos se habían arrepentido de luchar contra Mohamed y le propusieron capturar los mejores hombres de las tribus Quraish y Galatafan para que pudiese decapitarlos y, después, luchar juntos contra los restantes. Con estos relatos inventados y con mucha mala fe estalló la guerra entre las tres tribus cuyo ganador sería Mohamed. (Rotter, 173-175.) De la biografía de Ibn Isaq se conocen detalles de las batallas de Badr, Uhud, Banu Quraiza y algunas más. Hasta hay poemas de la época que los recogen. La batalla de Badr fue clave en el éxito militar de Mohamed y está recogida en la azora 8 del Corán que se abordará en un artículo a venir.

Ahora bien, ¿qué se ha de pensar de alguien que dice ser enviado de Dios e instiga este tipo de comportamientos a todas luces inmorales? ¿De verdad deseaba Mohamed divulgar un mensaje divino? El objetivo de Mohamed no era otro que subyugar a esas personas. Islam significa sumisión. De ahí que participase en innumerables batallas saqueando asentamientos de personas, expoliándoles sus bienes, asesinando a los hombres y degradando a las mujeres a la categoría de esclavas que, o bien eran vendidas al mejor postor o eran el premio por hacer la guerra santa y, de facto, víctimas de esclavitud sexual. Se irán desgranando detalles sobre estas cuestiones en los siguientes artículos.

A modo de resumen: Ante las hostilidades vividas en Meca y debido a que sus mecenas habían muerto, Mohamed emigró a Medina con unos pocos seguidores. Alá le permitió el ataque armado defensivo a Mohamed si es desahuciado de su casa él o un fiel solo por el mero hecho de creer en Alá. A los que molesten a los creyentes castigará Alá en esta vida y en el más Allá. Alá permitió engañar a los infieles para ganar adeptos y Mohamed lo practicó. Como es parte de la sunna o biografía y Mohamed es el ejemplo a seguir, el engaño está permitido.

No olvide leer las fuentes para formarse su propia opinión.

Bibliografía

Ali Dashti, (1994) 23 Years: A Study of the Prophetic Career of Mohammad

Theodor Nöldeke, Friedrich Schwally, Gotthelf Bergsträßer, Otto Pretzl, The history of the Qur’an. Traducido por Wolfgang H. Behn.

Heinrich Speyer (19612), Die biblischen Erzählungen im Qoran. Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft.