Mohamed, el profeta según las fuentes islámicas, II

Lo que nos permite reconstruir la vida de Mohamed son los hadices y no hay hadices sobre su juventud porque Mohamed empezó a percibir la voz del ángel Gabriel cuando ya tenía 40 años. Lo que hiciese Mohamed antes de los 40 años no debió importar a su entorno social.

Catalina de Erauso

El imam Ghazali presenta a Mohamed como abrogador de las leyes anteriores cuando el Corán admite y refuerza la autoridad de la Biblia en numerosos versículos como se verá en entregas futuras. Con este relato, se pretende apuntalar la superioridad y supremacía del Corán sobre otros “libros” conocidos como son la Torá y los evangelios. Ibn Kathir (página 999) titula un capítulo de su exégesis como “El Islam es la religión de la humanidad y el Profeta fue enviado a toda la humanidad”. Ese capítulo empieza con “Alá ordenó a su siervo y mensajero, Muhammad, que llamara a la gente de las dos escrituras ya los idólatras iletrados a su religión, camino, Ley y todo lo que Alá le envió.”

Los idólatras eran los árabes paganos de Meca, entre los que se encontraban el padre y la madre de Mohamed. Tal vez por eso no haya prácticamente referencias a él en toda su juventud de fuentes escritas de su entorno. Si Meca fue, tal y como cuenta el relato islámico, una ciudad de suma importancia de tránsito para el comercio entre la India y Siria, no se entiende cómo ninguna fuente externa jamás citase esta ciudad y mucho menos a Mohamed. Los episodios que se consideran milagrosos no aparecen en ninguna fuente histórica externa sino solo en los hadices. Meca (277 metros de altitud) es hoy una ciudad que acoge a millones de peregrinos y está situada en la península arábica a menos de 100 kilómetros de la costa del Mar Rojo. La Meca de hoy se abastece de agua por las innumerables plantas desaladoras que se encuentran ubicadas en la costa del Mar Rojo de Arabia Saudí, que carece de puertos naturales. En tiempos de Mohamed, no habría agua suficiente para abastecer a los numerosos mercaderes que cuenta el relato islámico que pasaban por Meca. Tal vez, no ocurrieron los hechos en Meca.

Volviendo a la vida de Mohamed, la biografía de Ibn Isaq apunta que su nacimiento fue milagroso porque el padre de Mohamed murió pocos días después de que lo engendró y, por lo tanto, era huérfano de padre y vivió sus dos primeros años con una nodriza que empezó a experimentar episodios milagrosos como que, de repente, producía mucha más leche para amamantarlo o sus rebaños pastaban en lugares yermos y daban mucha leche. Cuando Mohamed contaba con dos años dos hombres vestidos de blanco se echaron encima de él, le abrieron las entrañas en busca de algo. Su nodriza creyó que estaba poseído por seres malignos. Entonces decidió entregarlo a su madre después de haber mostrado su interés por quedárselo por más tiempo. Cuando la nodriza le explicó el verdadero motivo a la madre, ella le reveló que no había de temer nada porque creía que con él iban a pasar grandes cosas a raíz de la misteriosa luz que vio durante su embarazo que le hizo ver las luces de los castillos de Bosra (hoy en Siria y a una distancia de 1587 km por carretera desde Meca). Cuando tenía 6 años murió su madre y poco después su abuelo. Se quedó otra vez sin tutores. Después estuvo a cargo de su tío. Mohamed solía ir a la Kaba, centro multireligioso plagado de ídolos politeístas, y se sentaba allí. Un día lo llevaron a un mago y profetizó que algo muy grande pasaría con él. Después lo llevaron a un monje cristiano Bahira de Basra (hoy en el sur de Iraq, a 1500 km de distancia de Meca). Él confirmó que era un profeta y dijo a su tío que tuviera cuidado con los judíos. Volvieron a Meca y creció apartándose de los paganos para conservar su pureza porque se convirtió en el más virtuoso, honesto, fiel, suave y el más lejano a la lujuria. Ali Dashti (1897-1982) se lamenta que incluso los más reputados recolectores de hadices como Al-Bujari y Al-Tabari recogiesen en sus trabajos fabulaciones de la vida de Mohamed como si fuesen verdad.

A los 11 años, su tío lo llevó de viaje a Siria. Allí conoció paisajes verdes y llenos de exuberancia además de unas relaciones sociales que le debieron parecer más humanas que aquellas que conocía él en Meca en un entorno politeísta repleto de supersticiones y dejaron una profunda huella en él. Los mequíes de la época adoraban la piedra negra que estaba y sigue estando en la Kaba que solían circunvalar 7 veces rogando a sus dioses y diosas paganos bienaventuranzas que no llegaban. Los musulmanes siguen con esta práctica pagana a día de hoy. Politeísmo e idolatría eran practicados en toda la península arábica, pero las creencias monoteístas no eran del todo desconocidas, sobre todo en el norte y también en Medina. 

two men sitting in front of camels
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Desde muy temprana edad, Mohamed se dedicaba al cuidado de camellos a los que abrevaba en un paraje desierto donde apenas se veía verde entre los pocos arbustos autóctonos que crecían. La Península Arábica carece de ríos permanentes debido a la escasez de lluvias y está conformada por una meseta de roca volcánica no apta para la agricultura exceptuando unos pocos valles que sí tienen bancos de tierra proveniente de la erosión eólica por el efecto de las lluvias torrenciales que erosionan la roca y llenan los acuíferos subterráneos.

Se entiende, pues, que el abastecimiento de agua de los cientos de hoteles es muy costoso pero el turismo religioso aporta tantos ingresos que Arabia Saudí se puede permitir el lujo de obras hidráulicas monumentales para proveer de agua a los 2,5 millones de peregrinos que visitan La Meca anualmente.

En algún momento, la viuda adinerada e influyente Khadija lo contrató para dirigir su comercio de caravanas a Siria porque Mohamed se había destacado por su integridad. Cuando tenía 25 años, esta mujer mucho mayor que él fue quien fue le propuso matrimonio, terminó casándose con ella y tuvieron 6 hijos. Cuando Mohamed tenía 40 años, Alá convirtió a Mohamed en profeta por sentir pena de los designios del mundo según cuenta el relato islámico. Mohamed solía ir a meditar al monte Hira cuando un día se le apareció el ángel Gabriel y le ordenó que leyese, pero Mohamed era analfabeto.

Hubo una pausa de algún tiempo después de la cual el ángel Gabriel volvió a Mohamed y le reveló la azora “la mañana” (azora 93). El ángel Gabriel se lavó y le mostró a Mohamed cómo lavarse de forma ritual para realizar la oración diaria, prescrita desde entonces. A partir de entonces, empezó a recibir revelaciones de Gabriel por mandato de Alá. Khadija le reveló estos episodios a su padre, que se había convertido al cristianismo, y este le insinuó que Mohamed debía ser el profeta que esperaban debido a que era un hombre que solía leer la Tora y los evangelios. Si esto es cierto, debía saber hebreo, arameo y griego a no ser que leyese el Antiguo Testamento en griego en la traducción de la septuaginta. Todos estos supuestos resultan poco probables porque el hebreo había dejado de hablarse en el siglo II d.C. y el griego no era una lengua que hablase el pueblo llano. Ahora bien, si hablaba arameo puede ser que fuese capaz de leer algunos capítulos de la Tora.

La poligamia era una práctica habitual en la Arabia de la época. Mohamed se casó con una decena de mujeres después de la muerte de Khadija y poseía un cierto número de esclavas sexuales que, o bien había comprado o eran de su propiedad por ser botín de guerra (33:50) o un obsequio de algún mandatario como fue el caso María la copta. Todos los matrimonios menos los dos primeros se produjeron después de la héjira o migración a Medina. Todas sus esposas fueron viudas o divorciadas exceptuando su esposa preferida, Aishe con quien consumó el matrimonio cuando esta tenía 9 años y cuando él ya tenía más de 50. El relato islámico afirma que se casaba por interés en entablar relaciones familiares con las familias de sus esposas que le ayudarían a divulgar la nueva religión de la que era profeta o para ayudar a mujeres viudas y divorciadas en situación de precariedad. En un capítulo aparte se abordará la cuestión de sus esposas. El propio Alá le otorgó el privilegio de casarse con más de cuatro mujeres (33:50).

Traducción de Bahige Mulla Huech

Corán 33:50. “¡Profeta! Hemos declarado lícitas para ti a tus esposas, a las que has dado dote, a las que Alá te ha dado como botín de guerra, a las hijas de tu tío y tías paternos y de tu tío y tías maternos que han emigrado contigo y a toda mujer creyente, si se ofrece al Profeta y el Profeta quiere casarse con ella. Es un privilegio tuyo, no de los otros creyentes -ya sabemos lo que hemos impuesto a estos últimos con respecto a sus esposas y esclavas, para que no tengas reparo. Alá es indulgente, misericordioso.“

Mohamed empezó a presentarse en público como profeta y no logró convencer a mucha gente durante más de una década. Alá le ordenó apartarse de los paganos (azora 15:94). Sufrió un profundo rechazado por su entorno cuando Mohamed devastó unos ídolos ubicados en la Kaba. Todos lo denostaron excepto su tío, el pagano que era quien le protegía ante la furia de la tribu coraixí. Los pocos compañeros que pudo convencer eran objeto de mucha presión por parte de sus respectivas tribus. Las tribus de coraixíes, de las que era oriundo, eran hostiles a los conversos de la nueva religión.

El rechazo a los ritos politeístas no es algo que empezase a fomentar Mohamed, sino que los poetas árabes de la zona ya lo venían haciendo en Arabia en época preislámica por estar desilusionados con ese culto. Lo nuevo de Mohamed era su insistencia y su perseverancia a la hora de aguantar todo tipo de contrariedades en su entorno politeísta de la tribu coraixí según Ali Dashti (1897-1982). Los árabes politeístas de la época son retratados como gentes primitivas y sin escrúpulos que se valían de todas las tretas a fin de expoliar propiedades a terceros y por ganar poder. “No tenían escrúpulos en apoderarse de la propiedad de otros y no se detendrían ante nada en la búsqueda del poder“.

Además, ya ellos empezaron a cultivar y predicar la idea de un dios único a quien adorar. El profeta Hud era uno de ellos al que el Corán le dedica la azora 11. Es digno de reseñar que los poetas de la época preislámica ya empleaban la palabra Allah para designar a Dios. 

A modo de resumen: Mohamed quedó huérfano a muy temprana edad y fue acogido por unos familiares. De ahí que empezase a ganarse su sustento desde que tuvo uso de razón. Trabajó dirigiendo caravanas para Khadija con la que se casaría y tendría 6 hijos. En el año 610 tenía 40 años, estaba casado y era padre de familia. Alá le reveló por mediación del ángel Gabriel que era profeta. Khadija fue su mecenas en su etapa profética mequí hasta que murió en 619. A falta de mecenazgo y ante las hostilidades en Meca, emigró a Medina, fecha que se conoce con el nombre de Héjira. Aquí empieza la etapa medinesa y el calendario islámico. Después de la muerte de Khadija se casó con una decena de mujeres.